Los esposos y copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, pretenden imponer a través de una nueva reforma constitucional una “dictadura dinástica” en el país, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) divulgado en Costa Rica.
El banderillazo lo dio el mismo Ortega el 19 de julio pasado cuando anunció que no habría más elecciones en Nicaragua y también anticipó que enviaría un paquete de reformas a la Asamblea Nacional (Parlamento) para materializar esa decisión, argumenta ese centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas.
En efecto, poco después, el presidente del Parlamento, el oficialista Gustavo Porras, anunció una iniciativa de reforma a la Constitución “para anular definitivamente la posibilidad de unas elecciones justas, competitivas y transparentes”, señala el informe.
El paquete de reformas contempla la extensión del periodo presidencial a siete años renovables, una medida extendida a más de 7 mil cargos públicos, incluidos los de elección popular, el Ejército y la Policía, advierte la Cetcam.
Ese Centro recuerda que entre 2024 y 2025 Ortega y Murillo “dieron un paso más en su radicalización autoritaria para imponer una dictadura dinástica en Nicaragua: mandaron a reformar la Constitución Política para subordinar a la Presidencia a todos los poderes del Estado, además de los gobiernos municipales y regionales”.
Además, crearon dos copresidencias, limitaron el derecho de los ciudadanos para postularse a cargos públicos si se les consideraba “traidores a la patria”, y extendieron el periodo presidencial de cinco a seis años.
Esas reformas, más el anuncio de Ortega de poner fin a las elecciones, “es mucho más grave porque sienta un precedente para Latinoamérica y para el resto del mundo”, valoran los expertos.
No obstante, ese Centro observa que el anuncio de Ortega no ha pasado desapercibido para la comunidad internacional, incluido la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea.
Particularmente, según el informe, Estados Unidos ha sido uno de los más beligerantes con sucesivos mensajes y al más alto nivel, y recientemente solicitó convocar una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA para abordar la situación de Nicaragua, generando muchas expectativas sobre el posicionamiento hemisférico.


