El Helicoide vuelve a quedar bajo la lupa. La cárcel ubicada en Caracas, señalada durante años por organizaciones de derechos humanos y opositores como un centro de torturas, vuelve a encender las alarmas tras el traslado de presos políticos sin una lista oficial, sin destinos confirmados y sin información verificable para sus familiares.
La denuncia fue hecha este domingo por la ONG venezolana Comité por la Libertad de los Presos Políticos, que cuestionó el silencio del Estado sobre lo ocurrido el pasado 3 de junio de 2026. Según la información disponible, ese día se reportó una “situación irregular” en los alrededores de la sede del Sebin, luego de versiones sobre el supuesto cierre de El Helicoide. Familiares y ONG denunciaron que varios detenidos fueron movidos sin que el Estado publicara una lista oficial con sus nombres, destinos o condiciones.
Familiares denuncian incertidumbre sobre el destino de presos políticos venezolanos. EFE/Ronald Peña R
Traslado sin respuestas claras
Según el comité, hasta ahora no existe un pronunciamiento público ni una lista oficial con los nombres de las personas trasladadas desde El Helicoide. La organización advirtió que esa opacidad no es un asunto menor, porque deja a las familias en una angustia total: no saben si sus parientes siguen allí, si fueron llevados a otros centros de reclusión o en qué condiciones se encuentran.
La polémica creció porque un día antes, el 2 de junio, la ONG Justicia, Encuentro y Perdón había advertido que al menos 25 presos políticos seguían recluidos en El Helicoide, pese a anuncios sobre su cierre.
“Ningún traslado puede hacerse como si las personas detenidas fueran objetos que se mueven de un lugar a otro sin explicación, sin notificación y sin control legal”, señaló la ONG en su comunicado.
Una cárcel con una larga historia
El Helicoide no nació como prisión. Fue concebido en la década de 1950 como un moderno centro comercial, pero terminó convertido en sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia y de la Policía Nacional Bolivariana. Ese giro histórico lo transformó en uno de los edificios más polémicos de Venezuela y en símbolo de denuncias por represión política.
Organizaciones de derechos humanos y mecanismos internacionales, como la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU, han documentado señalamientos sobre abusos contra detenidos en centros de inteligencia venezolanos.
¿Cierre real o solo movimiento de presos?
La ONG fue tajante y directo al respecto, El Helicoide no puede considerarse cerrado mientras siga vinculado a organismos policiales y de inteligencia, mientras no exista información pública sobre su desmantelamiento real y mientras las víctimas sigan sin verdad, justicia ni reparación.
“Vaciar celdas no es cerrar un centro de torturas. Trasladar presos no desmonta una política de represión”, apuntó el comité.
ONG venezolana pide lista oficial de detenidos trasladados desde El Helicoide.Un cierre que exige algo más que anuncios
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ordenó en enero convertir El Helicoide en un centro social y deportivo, en medio de una propuesta de ley de amnistía aprobada luego por el Parlamento controlado por el chavismo. Pero para las ONG, el punto clave no está solo en cambiar el uso del edificio, sino en aclarar qué pasó con los detenidos, publicar nombres, destinos y condiciones, y garantizar control legal.
Mientras no haya respuestas oficiales, el caso seguirá abierto. Para las familias, no se trata de una mudanza administrativa, sino de saber dónde están sus seres queridos. Y para un país marcado por años de denuncias, cerrar El Helicoide no será cuestión de pintura nueva ni canchas deportivas, será cuestión de verdad, memoria y justicia.
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