En lo profundo de la selva ecuatoriana, un descubrimiento científico ha captado la atención del mundo. Se trata de una nueva especie de rana de cristal, bautizada como Nymphargus dajomesae, en honor a la campeona olímpica Neisi Dajomes. El hallazgo, publicado en la revista científica PLOS One, evidencia la riqueza biológica aún desconocida de Sudamérica.
La rana de cristal y sus características únicas
Las ranas de cristal pertenecen a la familia Centrolenidae y se distinguen por su piel translúcida en el abdomen, que permite observar sus órganos internos. Esta nueva especie presenta un dorso verde uniforme, una textura rugosa y una membrana blanca que recubre órganos vitales como el corazón y los riñones. Estas particularidades fueron confirmadas mediante análisis genéticos y morfológicos.
Según el estudio, el género Nymphargus es el más diverso dentro de su familia, con 44 especies distribuidas en los Andes tropicales, desde Colombia hasta Bolivia, generalmente por encima de los 1.000 metros de altitud.
Investigadores descubrieron una nueva especie de “rana de cristal” en Morona Santiago y la bautizaron como Nymphargus dajomesae, en homenaje a Neisi Dajomes, la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla de oro olímpica. El medio Visionarias publicó esta noticia con una foto… pic.twitter.com/qZwX36dnGA
— Francisco Contreras (@CONTREtao) April 10, 2026
Un tesoro escondido en los Andes ecuatorianos
El descubrimiento se realizó en la Reserva Biológica El Quimi, ubicada en la provincia de Morona Santiago. Durante expediciones en 2017 y 2018, los científicos identificaron que más del 85% de los anfibios observados eran desconocidos para la ciencia, lo que refuerza la relevancia de la Cordillera del Cóndor como un “mundo oculto” para la exploración biológica.
En Ecuador se han identificado 21 especies de Nymphargus, de las cuales 11 son endémicas, lo que resalta la importancia de conservar estos ecosistemas frente a las amenazas ambientales.
Un legado olímpico inmortalizado en la ciencia
El nombre de la especie rinde homenaje a Neisi Dajomes, la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla de oro olímpica. Este reconocimiento simboliza la unión entre la ciencia y el deporte, celebrando tanto la biodiversidad como el orgullo nacional.
Los análisis genéticos sugieren que la especie se originó durante el Plioceno, hace aproximadamente 4,5 millones de años, consolidando su valor evolutivo dentro de la fauna sudamericana.



