El mar volvió a mostrar su rostro más cruel frente a Gloucester, el puerto más antiguo de Estados Unidos. Siete personas murieron cuando el barco pesquero Lily Jean se hundió sin emitir llamada de auxilio en las frías aguas del Atlántico Norte, dejando a una comunidad entera sumida en duelo y silencio.
Una comunidad marcada por el mar
El accidente ocurrió frente a Gloucester, un pueblo pesquero con más de 400 años de historia, donde el oficio se hereda de generación en generación. No es la primera vez que el mar golpea con fuerza a esta comunidad, cuya realidad inspiró el libro y la película La tormenta perfecta. Aquí, el riesgo es parte del día a día.
Las víctimas del Lily Jean
La Guardia Costera de Estados Unidos confirmó que las víctimas fueron Accursio “Gus” Sanfilippo, capitán del buque y pescador comercial de quinta generación; Paul Beal Sr. y su hijo Paul Beal Jr.; John Rousanidis; Freeman Short; Sean Therrien; y Jada Samitt, observadora pesquera federal de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, quien realizaba su primer trabajo en el mar. No hubo sobrevivientes.
Dolor, respeto y memoria
Al Cottone, veterano pescador local, resumió el sentir colectivo al recordar que quienes pierden la vida en estas aguas “serán para siempre pescadores de Gloucester”. El Lily Jean y su tripulación eran conocidos: incluso aparecieron en el programa Nor’Easter Men, trabajando durante días en condiciones extremas en el Banco Georges.
La tragedia del Lily Jean no solo deja siete nombres grabados en la memoria, sino una herida profunda en una comunidad que sabe que el mar da sustento, pero también exige un precio alto. El duelo será largo. El respeto, eterno. Sigue nuestras actualizaciones y comparte este homenaje.

