Lo que parecía jugada de ajedrez terminó siendo jaque directo. Este sábado, Donald Trump decretó emergencia nacional y dejó bajo custodia de EE.UU. los ingresos del petróleo venezolano, cerrándole la puerta en la cara a los acreedores internacionales.
Petróleo bajo llave
La orden firmada por Trump bloquea cualquier embargo, juicio o reclamo contra el dinero generado por las ventas de crudo venezolano que repose en cuentas del Tesoro estadounidense. En sencillo: nadie toca esa plata.
Según la Casa Blanca, la medida busca “proteger la estabilidad política y económica de Venezuela” y evitar que esos fondos terminen en manos privadas o en pleitos judiciales que descarrilen los planes de Washington.
Petróleo venezolano sufre leve pérdida y cierra en 102 dólaresEmpresas miran con recelo
El decreto llega tras una reunión de Trump con ejecutivos petroleros, a quienes ofreció “protección y seguridad” del gobierno estadounidense para impulsar inversiones por 100 mil millones de dólares en Venezuela.
Sin embargo, los empresarios fueron claros: el historial de expropiaciones del chavismo y la incertidumbre legal mantienen el freno de mano puesto.
Control indefinido
El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que EE.UU. controlará de forma indefinida las ventas de petróleo venezolano y que el dinero será administrado desde Washington “para beneficio del pueblo venezolano”.
La Casa Blanca recalcó que los fondos son propiedad soberana de Venezuela, pero bajo custodia estadounidense y fuera del alcance de reclamos privados.
Imagen de archivo del Complejo Refinador de petróleo de Amuay, en Paraguaná, estado Falcón (Venezuela). EFE/ Henry Chirinos
Viejas deudas, nueva jugada
Desde el año 2000, Venezuela ha enfrentado cerca de 60 arbitrajes internacionales por más de 30 mil millones de dólares, casi el 15% de su deuda externa. Este decreto les puso candado a esos reclamos.
La movida de Trump reordena el tablero petrolero, congela a los acreedores y abre un nuevo capítulo en el pulso entre Washington y Caracas.



