Un retrato elegante, un fondo rojo intenso y una mujer vestida con una capa azul bastaron para encender otra batalla millonaria en el mundo del arte. El protagonista es Gustav Klimt, pero el pleito no está en un museo, sino en un tribunal de Nueva York. Patricia J. Leahy, residente de Carolina del Sur, asegura ser heredera de la familia Lieser y exige la restitución del “Retrato de la señorita Lieser”, una obra que, según su demanda, habría sido expoliada durante la persecución nazi.
El Retrato de la señorita Lieser vuelve al centro de una disputa legal internacional por restitución.La obra en disputa, el “Retrato de la señorita Lieser” o “Retrato de Fräulein Lieser”, fue pintada por el artista austriaco Gustav Klimt hacia 1917, poco antes de su muerte en 1918.
El "Retrato de la señorita Lieser" de Gustav Klimt, un cuadro perdido que reapareció recientemente, se vendió el miércoles en Viena por 30 millones de euros (unos 32 millones de dólares), un récord para Austria a pesar de las zonas grises que rodean su procedencia. pic.twitter.com/bLeQFG6hg7
— Canal 44 (@CANAL44TV) April 25, 2024
La demanda que puso contra la pared a Im Kinsky
Leahy presentó la acción legal contra la casa de subastas austriaca Im Kinsky, que en 2024 sacó el cuadro al mercado. La obra fue vendida por una cifra millonaria, aunque el comprador terminó retirando su oferta, de acuerdo con reportes especializados.
La demandante afirma que es bisnieta de Adolf Lieser y nieta de Hans Lieser, hermano de Margarethe, la mujer que ella sostiene aparece retratada en la pintura. Su reclamo apunta a que la casa de subastas omitió información clave sobre la procedencia del cuadro y presentó dudas sobre la identidad de la modelo, al señalar que también podía tratarse de Helene o Annie, primas de Margarethe.
Reaparece un cuadro perdido de Gustav Klimt
— DW Español (@dw_espanol) January 26, 2024
"Retrato de la señorita Lieser" apareció en Viena después de casi un siglo.
Su última propietaria conocida fue Henriette Lieser, deportada en 1942
por los nazis y asesinada en 1943.
El cuadro saldrá a subasta en abril - lis pic.twitter.com/Na3btsDsEC
Una familia judía perseguida por los nazis
El caso toca una fibra sensible: los Lieser eran una familia judía perseguida por el régimen nazi, que perdió gran parte de sus bienes bajo el poder de Adolf Hitler. Según la denuncia, entre esos bienes estaba el retrato de Klimt.
Im Kinsky, por su parte, había reconocido en el catálogo que la historia de la pintura era “parcialmente inexplicable”, un detalle que ya dejaba abierta la puerta a futuras reclamaciones de restitución. Ese vacío histórico, lejos de ser un tecnicismo, es el corazón del pleito.
El cuadro quedó bajo observación por vacíos en su historia de propiedad.El detalle que hace mucho más grande el escándalo
Im Kinsky sacó el cuadro a subasta en Viena el 24 de abril de 2024 y la obra fue adjudicada por unos 37,5 millones de dólares, según la demanda citada por medios especializados. Reuters reportó en ese momento la venta en 30 millones de euros, equivalente a unos 32 millones de dólares, una diferencia que puede depender del tipo de cambio, comisiones y la forma en que cada fuente calcula el monto final.
El comprador, sin embargo, terminó retirando su oferta luego de que no se resolvieran las dudas vinculadas a la procedencia y posibles reclamos de restitución. Así, el retrato que parecía cerrar una venta millonaria quedó atrapado en una pelea legal que ahora llegó a Nueva York.
Más que dinero es una deuda con la memoria
Este caso no trata solo de una pintura cara. También habla de familias quebradas por la guerra, patrimonios perdidos y obras que reaparecen décadas después con más preguntas que respuestas. Para el mercado del arte, la procedencia ya no es un detalle escondido en letra pequeña, puede decidir el destino de una obra. Y para los herederos, cada cuadro recuperado es también una forma de devolverle nombre, historia y dignidad que el nazismo intentó borrar.
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