El judo panameño está de luto. La Confederación Panamericana de Judo confirmó el fallecimiento de Milvia Mendoza, presidenta de la Federación Unida de Judo de Panamá, una figura que no solo dirigía, sino que vivía este deporte con pasión total. Su partida deja un vacío que no se mide en medallas, sino en vidas tocadas.
Una vida dedicada al judo
Milvia Mendoza no era una dirigente más. Era historia viva del judo en Panamá. Su vínculo con este deporte venía desde la sangre, heredado de su padre, y lo convirtió en una misión de vida. Desde su rol administrativo, impulsó el crecimiento del judo con una energía contagiosa y una sonrisa que muchos recuerdan como su sello personal. Según la Confederación Panamericana de Judo, su trabajo fue clave para el desarrollo del deporte no solo a nivel nacional, sino también en la región.
Más allá del tatami
Su visión iba mucho más lejos que la competencia. Mendoza defendía que el judo era una herramienta para formar mejores ciudadanos. “Queremos desarrollar una generación de mejores ciudadanos… el judo tiene la capacidad de construir un futuro mejor”, expresó en vida, reflejando una filosofía basada en valores como el respeto, la disciplina y el altruismo.
Ese enfoque convirtió su gestión en algo más grande que resultados deportivos.
Mendoza impulsó el judo con pasión y visión social.Un legado que sigue vivo
Hoy, la comunidad deportiva panameña llora su partida, pero también reconoce la huella que deja. Su legado está en cada atleta que formó, en cada joven que encontró en el judo un camino distinto.
La Confederación Panamericana de Judo y su presidente, Carlos Zegarra Presser, destacaron su impacto y enviaron condolencias a sus familiares y a todo el país.
Un adiós que no es final
Milvia Mendoza se va, pero su historia no termina aquí. Su trabajo seguirá presente en cada entrenamiento, en cada combate y en cada valor que el judo transmite en todo el país. Paz a su alma.


