La transformación es visible y el alivio también. La calle que conecta El Chorro con Mastranto ha dejado atrás su fama de “loma maldita” para convertirse en una vía con estructura firme y segura. El Ministerio de Obras Públicas apostó por el concreto, un material que resiste mejor la erosión causada por las lluvias y ofrece tracción en pendientes difíciles.
La pendiente, que antes era un dolor de cabeza en lluvia, hoy tiene mejor agarre para los vehículos.La decisión fue técnica, pero también lógica: por años, esa loma fue un peligro, especialmente en invierno. Ahora, con una obra que avanza a buen ritmo, los vecinos sienten que se les ha devuelto la tranquilidad.
La comunidad reconoce el esfuerzo del MOP y se mantiene pendiente de que el proyecto se ejecute al 100%. Este trabajo no solo facilita la movilidad, también marca un precedente: cuando se quiere, se puede hacer bien, sin malos parcheos ni gastos innecesarios.



