Lo que comenzó como una convocatoria juvenil por redes sociales terminó en una jornada de incendios, saqueos y enfrentamientos con la Policía en pleno corazón de Barcelona.
Las calles del centro de Barcelona, España, se convirtieron en escenario de violentos disturbios durante la tarde y noche del sábado 24 de octubre, cuando grupos de jóvenes encapuchados levantaron barricadas, incendiaron contenedores y atacaron establecimientos comerciales.
La situación obligó a desplegar unidades antidisturbios para controlar los enfrentamientos que comenzaron en los alrededores de la plaza de Cataluña, una de las zonas más concurridas de la ciudad.
El balance actualizado de las autoridades refleja la magnitud de los incidentes: 128 personas detenidas, 15 policías heridos y decenas de comercios afectados.
El que va passar ahir a la nit a la plaça de Catalunya no va ser una protesta. No hi havia cap reivindicació ni cap manifest. Va ser un acte d’agressió que, al meu entendre, buscava generar un estat d’opinió molt concret. Els Mossos farien bé d’estirar del fil i investigar qui hi ha darrere d’aquest moviment. No sembla un fet casual: incidents semblants s’estan produint en grans capitals europees, i el resultat que es busca podria ser un titular i unes imatges per obrir els informatius: «Les capitals europees, en flames». Tireu del fil, si us plau. Res és casual. (I ja posats, als 200 detinguts us els podríeu empurar ben empurats, no? Fa 9 anys els hi vau aplicar la llei anti-terrorista…) https://t.co/lGFjpJ0S11
— Un Sr de Barcelona (@UnSrdeBarcelona) October 25, 2026
Barricadas, fuego y enfrentamientos en Barcelona
La concentración, que no había sido comunicada a las autoridades, fue promovida mediante redes sociales, especialmente TikTok, y reunió a centenares de jóvenes.
Algunos participantes, vestidos de negro y con el rostro cubierto, comenzaron a utilizar contenedores de basura, papeleras y motocicletas para improvisar barricadas que posteriormente incendiaron.
Los Mossos d’Esquadra, la Policía autonómica de Cataluña, intervinieron cuando los disturbios se extendieron por las calles cercanas.
Durante los enfrentamientos, grupos de manifestantes lanzaron piedras y otros objetos contundentes contra los agentes.
Saqueos y comercios destrozados
La violencia también alcanzó a establecimientos comerciales situados en una de las principales áreas turísticas y comerciales de Barcelona.
Según el balance actualizado, 23 negocios sufrieron actos vandálicos o saqueos.
Videos difundidos en redes sociales mostraron escaparates destruidos y personas que permanecieron dentro de algunos establecimientos mientras se cerraban los accesos para evitar nuevos incidentes.
Los bomberos realizaron 33 intervenciones relacionadas con incendios de contenedores y otros elementos del mobiliario urbano.
🚨 Aldarulls al centre de Barcelona en el marc d'una protesta convocada per suposats estudiants a través de les xarxes socials 🚔 Els Mossos han efectuat càrregues per dispersar els concentrats i alguns esvalotadors han fet destrosses a vehicles, comerços i mobiliari urbà https://t.co/W3jLbZRjoi
— RTVE Notícies (@rtvenoticies) October 24, 2026
Más de la mitad de los detenidos son menores
Uno de los datos más llamativos fue la elevada participación de adolescentes entre las personas arrestadas.
De los 128 detenidos, 72 son menores de edad, lo que representa aproximadamente el 56 %.
Las autoridades también confirmaron que 15 policías resultaron heridos durante los enfrentamientos, cuatro de ellos con lesiones graves.
La convocatoria circuló bajo el lema Institut Indignats, inspirado en las recientes movilizaciones estudiantiles desarrolladas en Francia.
Autoridades anuncian consecuencias
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, condenó los destrozos y advirtió que los responsables deberán enfrentar las consecuencias legales.
Por su parte, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, rechazó los actos violentos y defendió el derecho a manifestarse pacíficamente.
Los incidentes abren interrogantes sobre la organización de convocatorias masivas mediante plataformas digitales y la participación de menores en episodios de violencia callejera.
La investigación deberá esclarecer las responsabilidades individuales y las circunstancias que llevaron a una concentración juvenil a convertirse en una noche de incendios y saqueos.
Mientras se evalúan los daños y avanzan las actuaciones judiciales, Barcelona enfrenta las consecuencias de una jornada que alteró la actividad comercial y la seguridad en pleno centro de la ciudad.



