El olor a café recién tostado ya no se queda solo en las casas de Capira.
Ahora también llegó a una vitrina más grande, donde tres mujeres mostraron que desde el campo también se puede emprender con sabor propio.
Deisi Velásquez, María Soto y Julia Soto producen café de bajura, orgánico, tostado en paila y a leña, sin pesticidas ni químicos.

Todas forman parte de las Redes Territoriales del MIDES, programa que acompaña a más de 1,000 emprendimientos sostenibles en el país.
En sus fincas, las jornadas empiezan temprano. Limpian el terreno, cuidan las plantas, controlan plagas y usan abono orgánico elaborado con pulpa de café, estiércol y residuos vegetales, técnica que aprendieron con apoyo del MIDES en La Chorrera.
Cada una ya tiene su marca.

Deisi vende Café Deisivel, nombre formado a partir de su identidad. María comercializa su café con su propio nombre y Julia lo hace bajo la marca Don Bastides. La media libra se vende a B/.3.50 en sus comunidades.
El salto más emocionante llegó con Expo Café MIPYME 2026. Allí presentaron sus productos por primera vez ante nuevos clientes y compartieron con caficultores de otras regiones.
“Si antes estaba animada, ahora lo estoy mucho más”, dijo María Soto, emocionada al ver compradores interesados en su café. Para ellas, el grano de Capira ya empezó a abrirse camino.




