La calma del puesto de control de San Isidro, provincia de Chiriquí, se rompió con un operativo que dejó al descubierto un cargamento de cebollas que intentaba colarse al país sin papeles ni permisos.
La Dirección de Prevención y Fiscalización Aduanera (DPFA), zona occidental, informó que se trataba de un camión con matrícula panameña que transportaba el producto sin ningún documento de respaldo.
El hallazgo levantó las alarmas de las autoridades porque la mercancía tampoco cumplía con las normas COPANIT, que regulan el etiquetado y la trazabilidad de los productos agrícolas que entran al mercado nacional. En otras palabras: eran cebollas sin identidad, sin etiqueta, sin rastro.
Los inspectores aduaneros no perdieron tiempo. Apenas confirmaron las irregularidades, retuvieron el camión y ordenaron que todo el cargamento fuera trasladado hasta la sede de Aduanas en David. Allí se abrió un proceso de investigación para determinar el origen de la mercancía y quiénes están detrás de este presunto contrabando.
Según las autoridades, casos como este golpean directamente al bolsillo de los productores locales, quienes sí cumplen con las reglas y ven cómo el contrabando distorsiona los precios en el mercado. Además, ponen en riesgo la salud de los consumidores al no poder garantizarse el control sanitario del producto.
La Policía Nacional y la DPFA han reforzado en los últimos meses los operativos de control en las zonas fronterizas. El objetivo es frenar la entrada de mercancías que buscan burlar las regulaciones nacionales. En este caso, se trata de un rubro sensible como la cebolla, que forma parte de la canasta básica de los panameños y suele estar en la mira de los contrabandistas.
El caso pasará ahora a manos de las autoridades competentes, que deberán determinar responsabilidades y aplicar las sanciones correspondientes. Mientras tanto, el cargamento permanecerá bajo custodia en los depósitos de Aduanas.


