Estados Unidos vive uno de sus inviernos más duros en décadas. Una franja que va desde la Costa del Golfo hasta Nueva Inglaterra quedó congelada tras el paso de un ciclón bomba, con temperaturas extremas, nevadas históricas y millones de personas afectadas. El impacto no solo se mide en grados bajo cero, sino en apagones, accidentes y una logística nacional puesta a prueba.
Frío extremo de costa a costa
Alrededor de 150 millones de personas estuvieron bajo alertas de frío extremo. En Florida, un escenario impensable: temperaturas bajo cero, nevadas en Tampa–St. Petersburg y iguanas cayendo de los árboles, aturdidas por el frío. En el Panhandle se registraron hasta -6 °C, la masa de aire más fría en el sur del estado desde 1989. El sector agrícola también sintió el golpe, con heladas afectando fresas y cítricos.
Nieve récord y carreteras colapsadas
En Carolina del Norte, el ciclón bomba dejó casi 30 centímetros de nieve en Charlotte, una de las cinco mayores nevadas de su historia. Las carreteras colapsaron: más de 1,000 accidentes y dos muertes fueron reportadas. Un tramo de la Interestatal 85 quedó paralizado por horas tras un choque múltiple con decenas de vehículos atrapados.
Vuelos cancelados y ciudades a oscuras
El sistema aéreo también se congeló. Más de 2,800 vuelos fueron cancelados el sábado y otros 1,500 el domingo, con Charlotte Douglas como uno de los aeropuertos más afectados. Mientras tanto, más de 97,000 hogares seguían sin electricidad en Tennessee y Mississippi, estados golpeados por tormentas de hielo previas. En Florida, otros 29,000 clientes se quedaron a oscuras.
La recuperación tomará días. Aunque el frío comenzará a ceder gradualmente, las autoridades advierten que aún habrá nevadas ligeras y vientos peligrosos en varias regiones. Para Panamá, este evento recuerda cómo los extremos climáticos —cada vez más frecuentes— pueden paralizar economías enteras. El clima ya no da tregua, y el mundo lo está sintiendo.


