Después de años sufriendo sequías y agua turbia, la región de Azuero recibe un respiro grande. El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, reveló que expertos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos llegarán este viernes para hacer un chequeo completo del sistema de agua en la zona.
La idea es simple pero poderosa: un análisis de alto nivel de ríos clave como La Villa y Estibaná, además de las plantas potabilizadoras que tanto necesitan una mano. Todo esto sale de charlas con la Embajada de EE.UU., y se reúne con equipos del Minsa e Idaan para armar un plan de acción a corto, mediano y largo plazo. “Necesitamos ir al fondo del problema para atacarlo de raíz”, explicó Boyd con claridad.
Mientras los gringos teclean datos y mapas, el Gobierno no se cruza de brazos. Ya perforaron más de 60 pozos en Azuero para repartir agua fresca de inmediato. Y el presupuesto de este año trae 180 pozos más en todo el país, con meta de casi 400 al final, para fortalecer el suministro donde más duele.
Pero ojo, azuerenses: el agua actual no se bebe directo. El ministro insistió en hervirla sí o sí antes de tomarla, y usarla solo para lavarse o limpiar la casa. Así evitan diarreas y males por bichos en el agua, mientras llega la solución grande.
Esta movida encaja perfecto en el plan del presidente José Raúl Mulino de poner el agua potable como prioridad para la salud de todos. Familias que cargan baldes hace décadas por fin podrían dejarlos quietos.


