La historia no ha terminado, pero el reloj corre. Los Yankees de Nueva York llegan al martes 7 de octubre de 2025 con una sola opción: ganar. Los Blue Jays los tienen acorralados 2-0 en la Serie Divisional, luego de dos partidos que dejaron al equipo del Bronx con más dudas que certezas.En el vestuario, el silencio fue la nota dominante. Aaron Judge, el capitán y alma del equipo, apenas habló. Cumplirá 34 años en abril, y aunque su poder sigue intacto, sabe que el tiempo ya no es su aliado. Desde 2009, los Yankees no saborean un título, y esta generación parece quedar corta cada octubre.
El desastre comenzó en Toronto, donde los canadienses anotaron 22 de las primeras 23 carreras en dos partidos. Kevin Gausman y el novato Trey Yesavage dominaron con una mezcla de velocidad y precisión quirúrgica, mientras Vladimir Guerrero Jr. volvió a ser el verdugo del Bronx.
Aaron Boone (izquierda)confía en Rodón para mantener viva la esperanza en el Bronx. EFEPero Aaron Boone no se rinde
El mánager recordó aquella remontada de 2017, cuando Nueva York superó un 0-2 ante Cleveland. “Han pasado cosas más raras”, dijo con optimismo. Mañana, Carlos Rodón subirá al montículo frente al derecho Shane Bieber. Si gana, los Yankees tendrán vida y pondrán presión a un Toronto obligado a cerrar la serie fuera de casa.
Gerrit Cole, aún lesionado, resumió el sentir del grupo: “Debemos ejecutar mejor. Ellos están en su mejor momento, pero esto no ha terminado”. El Yankee Stadium, escenario de tantas epopeyas, será testigo de si este grupo todavía tiene fuego competitivo o si la era de Judge empieza a apagarse.



