El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) reunió esta semana a productores, industriales y autoridades para evitar un desabastecimiento de arroz mientras El Niño golpea con sequías y altera siembras. El objetivo es claro: ponerse de acuerdo sobre cuánto alimento se necesitará importar y qué medidas tomar para que las familias no se queden sin el grano básico.
El ministro Roberto Linares dijo que ya hay diálogo abierto con los gremios y que la Cadena Agroalimentaria de Arroz se sentó a discutir cifras y opciones. “Tenemos que asegurar el consumo. Mañana espero que productores, Ministerio y la industria nos pongamos de acuerdo”, declaró, según fuentes del encuentro. La idea es llegar a un consenso técnico y justo sobre el volumen de importaciones que haría falta, sin perjudicar a los productores locales.
No es solo el arroz. El sector ganadero también sufre por la sequía, en particular en Azuero, donde productores han reportado pérdidas y falta de agua para el forraje. Linares confirmó reuniones continuas con ganaderos y anunció nuevos encuentros de seguimiento para evaluar apoyos puntuales.
Para coordinar la respuesta, el presidente José Raúl Mulino impulsó Mesas Técnicas Interinstitucionales con participación de todos los actores del agro. El MIDA recordó que entre 2025 y lo que va de 2026 se organizaron 40 mesas agroclimáticas en todo el país; esos encuentros generan boletines regionales con datos científicos que ayudan a los agricultores a decidir cuándo y qué sembrar según la realidad de cada zona.
Qué pueden esperar los consumidores y productores
Consumidores: el gobierno y la industria negocian importaciones para evitar alzas bruscas en el precio y quiebres de stock.
Productores: habrá seguimiento técnico, posible apoyo en insumos o financiamiento según se acuerde; también se les pide ajustar siembras conforme a los boletines agroclimáticos.
Todos: las Mesas Técnicas buscarán balancear protección a la producción nacional con garantizar abastecimiento y estabilidad de precios.
Por qué importaEl arroz es un alimento central en la dieta panameña, y cualquier corte en el suministro o aumento fuerte de precios golpea directo a las familias. Llegar a un acuerdo temprano entre productores, industria y Estado puede evitar compras de emergencia más caras y proteger a los agricultores locales con medidas complementarias.


