Panamá sigue siendo uno de los países con mayor cobertura boscosa de la región, pero esa ventaja ya no es garantía de estabilidad. En los últimos años, la pérdida de bosques ha encendido alertas dentro del propio Ministerio de Ambiente, con más de 352 mil hectáreas afectadas en un corto periodo reciente.
No se trata solo de cuánto bosque queda, sino de cómo se está fragmentando. Hoy, el país enfrenta un reto más complejo, y es mantener conectados sus ecosistemas para que sigan funcionando como un todo.
El Parque Nacional Chagres se encuentra a unos 65 km al norte de la ciudad de Panamá. Foto/CortesíaMucho territorio protegido, pero no necesariamente conectado
Panamá mantiene cerca de un tercio de su territorio terrestre bajo alguna figura de protección. Sin embargo, especialistas coinciden en que eso ya no es suficiente. El problema no es solo la pérdida directa, sino la fragmentación del paisaje. Cuando los bosques quedan aislados, pierden capacidad de sostener biodiversidad, regular el agua y adaptarse al cambio climático.
Por eso, estrategias recientes han puesto el foco en la conectividad ecológica, tomando como referencia corredores que buscan enlazar zonas clave como Parque Internacional La Amistad y Parque Nacional Darién, dos de los sistemas naturales más importantes del país.
Biodiversidad panameña entre las más ricas del mundo.Un dato poco mencionado, es que el Parque Nacional Darién forma parte de uno de los últimos bloques de selva continua de América Latina, conectado con Colombia. Si esa continuidad se rompe, el impacto trasciende fronteras.
El vínculo que pocos ven bosques y agua
Uno de los aspectos menos visibles es la relación entre los bosques y el agua. La cobertura forestal cumple un papel esencial en la regulación hídrica, especialmente en zonas estratégicas como la cuenca del Canal.
Sin estos ecosistemas, el país no solo perdería biodiversidad, sino también estabilidad en el suministro de agua para consumo humano, agricultura y operación logística.
Ecosistemas en el Parque La Amistad conectan biodiversidad regional. Los Bosques panameños enfrentan presión por deforestación recienteAdemás, iniciativas impulsadas con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial han demostrado que la conservación también puede generar beneficios económicos y sociales, vinculando directamente a miles de personas en territorios vulnerables.
Un detalle que ayuda a ver el panorama por completo
Se menciona que el 44.8% de la población en pobreza multidimensional está en provincias impactadas (Colón, Coclé, Panamá Oeste, Panamá). Pero ese porcentaje no es una tasa local, sino una proporción nacional. Es una apuesta social en territorios donde la presión sobre los recursos naturales es más fuerte.
Vegetación del Parque Internacional La Amistad, a orilla del río Teribe.Es una responsabilidad que va más allá del Estado
El reto ambiental de Panamá ya no es solo institucional. Es una responsabilidad compartida que involucra decisiones cotidianas, políticas públicas y modelos de desarrollo. El país aún tiene una ventaja importante, tiene grandes extensiones de bosque que siguen en pie. Pero esa ventaja puede perderse si no se actúa con coherencia y continuidad.
Cuidar los bosques no es solo proteger árboles. Es asegurar agua, estabilidad climática y calidad de vida para las próximas generaciones.

