La política costarricense amaneció este viernes con nuevo rostro presidencial y un mensaje que retumbó fuerte en Centroamérica. Laura Fernández Delgado asumió oficialmente la presidencia de Costa Rica con una promesa clara: combatir la corrupción, enfrentar el narcotráfico y continuar el legado político de Rodrigo Chaves.
Panamá estuvo representado por ministros y diplomáticos en el acto oficial.Mulino dijo presente en el cambio de mando
El presidente panameño José Raúl Mulino asistió acompañado de la primera dama, Maricel Cohen de Mulino, además de miembros clave de su gabinete, como el canciller Javier Martínez Acha y los ministros Frank Ábrego y Julio Moltó.
Mulino destacó el ambiente democrático del traspaso presidencial y aprovechó para reforzar los lazos entre ambos países. “Es un buen síntoma para la región centroamericana”, expresó el mandatario panameño al referirse al proceso político costarricense.
La presencia panameña no pasó desapercibida, especialmente en momentos en que ambos países mantienen temas sensibles en agenda, como seguridad fronteriza, comercio y migración irregular en la zona limítrofe.
Fernández prometió mano firme contra corrupción y narcotráfico.La heredera política de Rodrigo Chaves
Uno de los puntos que más llamó la atención fue que Fernández no intentó desligarse de la administración anterior. Al contrario, dejó claro que se considera la continuidad política de Chaves.
“Soy la heredera de ese cambio”, afirmó sin rodeos. La ahora presidenta fue una de las figuras más cercanas al exmandatario, ocupando cargos estratégicos como ministra de la Presidencia y ministra de Planificación Nacional y Política Económica.
Datos del Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica reflejan que Fernández ganó en primera vuelta el pasado 1 de febrero, algo poco común en la política costarricense reciente, donde históricamente las elecciones suelen definirse en balotaje.



