Panamá está moviendo sus fichas en materia de seguridad. Esta vez, la apuesta no es solo más operativos en la calle, sino algo más silencioso pero clave: usar datos e inteligencia para adelantarse al delito.
Durante la inauguración del Congreso Internacional de Criminalidad, el ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Abrego, dejó claro que el enfoque cambió. Según explicó, hoy la seguridad no se construye a ciegas, sino con información precisa que permita entender cómo se mueve el crimen.
“El crimen ya no respeta fronteras, evoluciona constantemente y se apoya en dinámicas globales. La respuesta del Estado debe estar a ese mismo nivel. No basta con actuar: es imperativo comprender”, afirmó.
TAMBIÉN LE PUEDE INTERESAR: RÍO ABAJO Y PANAMÁ SE DESANGRA +VIDEOS

De números a decisiones en tiempo real
La estrategia apunta a que cada dato criminal deje de ser solo una cifra y se convierta en una herramienta para actuar. La idea es identificar patrones, ubicar zonas críticas y responder más rápido, especialmente en áreas donde el impacto del delito es mayor.
En ese camino, el Gobierno ha fortalecido el Sistema Nacional de Estadísticas Criminales (SIEC), una plataforma que forma parte del Plan Firmeza y que busca mejorar la forma en que se planifican los operativos y se distribuyen los recursos.
“De la calidad de nuestros datos depende nuestra capacidad de actuar a tiempo, prevenir y proteger mejor a nuestra gente”, agregó el ministro.
TAMBIÉN LE PUEDE INTERSAR: La inseguridad: un tema sensitivo que debemos resolver en Panamá
Un problema que cruza fronteras
El mensaje también fue claro para la comunidad internacional. Panamá insiste en que el combate al crimen organizado requiere trabajo conjunto, análisis técnico y cooperación entre países, debido a que las redes delictivas operan más allá de las fronteras.
Con este enfoque, las autoridades buscan pasar de reaccionar a los hechos a anticiparlos, apoyándose en información confiable y actualizada para tomar decisiones más precisas.



