Sesenta y un agricultores recibieron formación práctica en Changuinola y Quebrada Pueblo sobre fermentación, secado solar y cómo convertir cacao en chocolate, lo que puede multiplicar sus ingresos y abrir oportunidades de agroturismo.
Un grupo de 61 productores de Bocas del Toro participó en una jornada práctica sobre manejo postcosecha del cacao organizada por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA). La capacitación, realizada en fincas de Changuinola y Quebrada Pueblo, buscó cambiar la mirada: pasar del simple cultivo de cacao a su aprovechamiento como producto agroindustrial que genera más valor para las familias.

En la finca de Felipe Santos se realizó un conversatorio sobre variedades y prácticas agronómicas adaptadas a lugares con limitaciones de infraestructura y recursos. Allí se discutieron técnicas sencillas que pueden mejorar la calidad del grano sin grandes inversiones.
Otro punto clave fue la construcción de secadores solares diseñados según el clima, el suelo y los materiales disponibles localmente. Estos secadores, co-creados con los productores, permiten un secado más uniforme y menor riesgo de pérdidas por hongos o humedad.
En la finca de Jacinto Rodríguez los asistentes hicieron prácticas técnicas: fermentación controlada, selección y clasificación del grano por tamaño, medición de temperatura y procesos para reducir mermas durante el tostado. Los ejercicios sirvieron tanto para mejorar la calidad como para mostrar pasos concretos hacia la elaboración de chocolate artesanal.
La capacitación también incluyó una comparación económica que ilustró el beneficio de agregar valor: dos libras de cacao en grano seco se venden entre B/.2.70 y B/.3.00, mientras que si ese mismo cacao se transforma en 15 barras de chocolate de 10 g y cada barra se vende a B/.1.50, el ingreso aumenta hasta B/.22.50. Ese ejemplo sencillo muestra cómo el procesamiento puede multiplicar la renta rural.
El curso contó con la participación de mujeres, jóvenes y organizaciones locales. Además, los técnicos promovieron la diversificación de ingresos mediante el agregado de valor a cultivos asociados como coco y plátano, y destacaron el potencial del agroturismo como complemento económico.
Con esta iniciativa, los productores reciben herramientas prácticas para mejorar calidad, reducir pérdidas y ampliar mercados, mientras que las comunidades abren paso a emprendimientos más rentables y sostenibles.


