Las intensas lluvias que azotaron el distrito de Barú, en la provincia de Chiriquí, dejaron a decenas de familias atrapadas entre el agua y el lodo, obligando a las autoridades a realizar evacuaciones de emergencia durante la noche del martes.

Un total de 237 personas fueron puestas a salvo por unidades del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), con apoyo del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), tras el desbordamiento del río Chiriquí Viejo, que anegó las comunidades de Majagual y Los Sánchez, en el corregimiento de Baco.
Las operaciones de rescate se extendieron bajo una intensa lluvia y condiciones peligrosas. En medio de la oscuridad, los uniformados cargaron en brazos a niños, adultos mayores y mujeres embarazadas, mientras otros eran guiados entre el agua hasta los vehículos oficiales. Varias imágenes muestran la magnitud del esfuerzo: agentes sosteniendo a pequeños descalzos, familias cubiertas con mantas y autobuses repletos de personas evacuadas hacia zonas seguras.

De acuerdo con el mayor Frimio Guevara, jefe de Operaciones de la 4ta Brigada Occidental, las labores continuarán mientras se monitorean los niveles de los ríos y quebradas, que poco a poco comienzan a descender. Detalló que 54 personas permanecen albergadas en la Escuela de Siprés, mientras que el resto fue trasladado al Estadio Glorias Deportivas Baruenses, donde reciben alimentos, agua y atención médica por parte del Mides y los equipos de emergencia.

El Senafront destacó que, pese al mal clima, las unidades siguen desplegadas en la zona. “Los centinelas de la patria siempre estarán presentes para proteger a la nación”, expresó la institución, que además mantiene a su Unidad Policial de Proximidad (UPP) brindando momentos de recreación y apoyo emocional a los más pequeños.



