A ocho días de la fuga de los privados de libertad del Centro Penitenciario La Joyita, ocurrida el pasado 1 de junio, la tensión se trasladó este lunes a las afueras del penal, donde familiares intentaron hacer llegar alimentos y artículos básicos a sus parientes.
Desde el incidente, los estamentos de seguridad mantienen operativos para recapturar a los evadidos, con recompensas que aumentaron de 500 a 1,000 dólares por información.
Dentro del penal, una requisa reciente dejó el decomiso de más de 300 celulares, seis armas de fuego, radios, consolas de videojuegos, sustancias ilícitas y otros objetos prohibidos.
Familiares denunciaron que, tras estas acciones, muchos privados de libertad quedaron sin pertenencias básicas.
“Los tienen con un solo pantalón”, reclamaban, mientras sostenían bolsas con alimentos y productos permitidos, insistiendo en que no exigían visitas, sino la entrega de lo esencial.
La situación escaló cuando unidades de Control de Multitudes de la Policía Nacional intervinieron en el acceso, generando empujones y forcejeos.
El enfrentamiento fue dispersado con gas lacrimógeno.
En medio del caos, el testimonio de una madre a Telemetro Reporta marcó la jornada.
Entre lágrimas, relató que su hijo está detenido por haberla defendido en un episodio de violencia intrafamiliar, luego de que otro familiar la dejara inconsciente. “Él está preso por defenderme… yo solo quiero que le den la comida”, expresó mientras alzaba una bolsa con víveres, en una escena cargada de desesperación.
Las imágenes de mujeres intentando entregar alimentos, siendo replegadas por las autoridades, evidenciaron la tensión entre las medidas de seguridad tras la fuga y las condiciones de los internos, así como la angustia de sus familiares.
Hasta el momento, no se ha informado si se permitirá el ingreso controlado de los insumos ni se han detallado las condiciones actuales dentro del penal.


