“Lo sucedido en esa fuga me indigna y avergüenza”. Con esa frase, el presidente José Raúl Mulino marcó este miércoles 18 de junio su posición sobre la fuga masiva registrada en La Joyita y adelantó que vienen cambios fuertes en el sistema penitenciario.
De los 195 privados de libertad que escaparon, 178 ya fueron recapturados, mientras las autoridades siguen buscando al resto.
“Serán encontrados y volverán a la cárcel, que es donde deben estar”, dijo el mandatario.
Mulino informó que hay investigaciones internas profundas, funcionarios apartados del cargo y una denuncia penal ante la Procuraduría General de la Nación.
“No habrá protección legal ni política a favor de nadie”, advirtió.
El presidente también respondió a quienes piden salidas inmediatas tras la crisis.
“Tampoco quiero entregar una cabeza porque lo pide alguien como forma de tapar lo verdadero y profundo de este hecho para que después nada cambie”, afirmó.
Luego remató: “No tengo ningún protegido”.
🟡🔴 “Lo sucedido en esa fuga me indigna y avergüenza”. Con esa frase, el presidente José Raúl Mulino marcó este miércoles 18 de junio su posición sobre la fuga masiva registrada en La Joyita y adelantó que vienen cambios fuertes en el sistema penitenciario.
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Según Mulino, desde el momento de la fuga ordenó separar a guardias y al jefe de seguridad, imponer el orden y ejecutar requisas masivas para desarticular bandas que operaban desde la cárcel.
También informó que unos 155 fugados ya han sido judicializados y podrían recibir hasta siete años adicionales de prisión. De ese grupo, 28 ya recibieron esas penas.
El mandatario defendió además el traslado de 29 privados de libertad de alta peligrosidad a Isla Coiba, al señalar que se hizo por seguridad nacional.
“Esto no es una discusión sobre el uso de una reserva, sino de la seguridad de los panameños”, sostuvo.
Aseguró que los detenidos no están sueltos en la isla, sino en un centro del Senán, y que no se construyó un pabellón nuevo.
“No hay ningún daño ecológico en llevar 29 personas a un centro del Senán”, indicó.
Mulino también cuestionó a quienes critican el traslado y dijo que espera que esos señalamientos no tengan relación con “el intento de proteger a los personajes trasladados”.
Sobre los derechos humanos, el presidente marcó su posición.
“Estoy a favor de los derechos humanos, pero siempre empezando por los derechos humanos de las víctimas”, expresó.
También criticó que desde las cárceles se usen beneficios y servicios para cometer delitos.
“El Estado, es decir, todos los panameños, pagan la luz de las cárceles. Son casi 2 millones de dólares por año y eso no es para que estos reos carguen la batería de sus teléfonos para estafar o para comandar pandillas afuera de la cárcel”, señaló.
Mulino reconoció que el sistema penitenciario quedó golpeado.
“La fuga demuestra que el sistema falló, colapsó”, dijo.
Y fue más directo al hablar del ingreso de armas, drogas y artículos prohibidos.
“Todo eso entró ¿por dónde? Por la puerta, con la complicidad de los que estaban cuidando la puerta”, manifestó.
El mandatario también vinculó la operación criminal desde las cárceles con hechos de violencia extrema en las calles y mencionó el caso de una menor víctima de un sicariato en Betania. Exhortó a la Policía Nacional a capturar a los responsables y pidió a los jueces aplicar todo el peso de la ley.
Al cierre, Mulino dejó claro que vienen cambios.
“Lo sucedido en esa fuga me indigna y avergüenza”, afirmó.
“Es una bisagra”, agregó, al anunciar que se revisará la actuación de funcionarios y la cultura carcelaria.
“Es hora de utilizar modelos duros que están dando resultados en otras partes, con nuevas estructuras y políticas públicas que anunciaré el día primero de julio”, concluyó.


