Jalen Brunson no lloró por una derrota, ni por presión, ni por cansancio. Lloró porque Nueva York, al fin, volvió a gritar campeón. Los Knicks derrotaron 94-90 a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales de la NBA y cerraron una sequía que duró desde 1973. Fue una noche de esas que se guardan en la memoria: 45 puntos, una remontada brava y una ciudad entera respirando como si se hubiera quitado un peso de medio siglo.
Brunson firmó 45 puntos y se convirtió en el gran héroe de Nueva York ante San Antonio. (Baloncesto, Nueva York) EFE/EPA/ADAM DAVIS SHUTTERSTOCK OUTEl hombre que cambió la historia
Brunson llegó a los Knicks después de salir de Dallas como agente libre y terminó convertido en el rostro de una franquicia que llevaba décadas entre frustraciones, promesas rotas y temporadas que terminaban antes de tiempo. En el partido decisivo, el base anotó 29 puntos en la segunda mitad y lideró otra remontada neoyorquina, esta vez ante unos Spurs que no pudieron sostener sus ventajas.
La fórmula de Mike Brown
El título también tiene la firma de Mike Brown. Tras la salida de Tom Thibodeau, Nueva York apostó por un entrenador con experiencia, menos rígido en las rotaciones y más dispuesto a confiar en la banca. Esa lectura le dio oxígeno al equipo en los momentos más duros de la postemporada.
Karl-Anthony Towns aportó presencia y carácter en una postemporada inolvidable para los Knicks de Nueva York. EFE/ Carlos RamírezNo fue solo Brunson
Aunque Brunson fue el gran protagonista, los Knicks no ganaron solos. Mikal Bridges, Josh Hart, OG Anunoby, Karl-Anthony Towns y Mitchell Robinson tuvieron momentos clave.
Dylan Harper (d) de Spurs disputa el balón con Karl-Anthony Towns de Knicks este sábado, en el quinto juego de las finales de la NBA entre San Antonio Spurs y New York Knicks en el Frost Bank Center de San Antonio (Estados Unidos). EFE/ Carlos RamírezRobinson, por ejemplo, capturó rebotes enormes en el cierre, de esos que no siempre salen en los titulares, pero que también ganan campeonatos.
Jugadores de los New York Knicks celebran al quedar campeones de la NBA este sábado, en el Frost Bank Center de San Antonio (Estados Unidos). EFE/ Carlos RamírezUna ciudad que volvió a creer
Nueva York ya tenía ídolos eternos en su historia deportiva. Ahora tiene a los Knicks de Brunson. Este campeonato no solo termina una sequía de 53 años: devuelve orgullo, identidad y ruido a una afición que nunca abandonó el Madison Square Garden. Y eso, para una ciudad que vive el deporte con el corazón en la mano, vale casi tanto como el anillo.
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