Hoy se cumplen 14 años del trágico asesinato de Facundo Cabral, el cantautor, poeta y filósofo argentino cuya voz marcó a generaciones con su mensaje de amor, paz y libertad. Aquel fatídico 9 de julio de 2011, mientras se dirigía al aeropuerto La Aurora en Ciudad de Guatemala, Cabral fue emboscado y acribillado por sicarios en un ataque que, según la justicia guatemalteca, iba dirigido contra el empresario nicaragüense Henry Fariñas, quien lo acompañaba en el vehículo.
Facundo Cabral tenía 74 años y estaba culminando una gira por Centroamérica. Su muerte provocó una conmoción mundial: no solo se había perdido a un músico, sino a un verdadero mensajero de la no violencia, reconocido incluso por la UNESCO como “Mensajero Mundial de la Paz” en 1996.
Con una vida marcada por la adversidad —fue analfabeto hasta los 14 años, vivió en la calle y superó la pérdida de su esposa y su hija en un accidente aéreo—, Cabral supo transformar el dolor en sabiduría. Su canción más conocida, “No soy de aquí, ni soy de allá”, lo catapultó a la fama internacional, pero fue su capacidad para mezclar humor, filosofía, crítica social y espiritualidad lo que lo convirtió en una figura única en el mundo de la música y la palabra.
Cada aniversario de su muerte renueva el recuerdo de su figura inclasificable, que desafiaba etiquetas: ni de izquierda ni de derecha, ni creyente tradicional ni ateo, Cabral se proclamaba simplemente un “libre pensador”. Su obra trasciende el tiempo y sigue inspirando a quienes buscan respuestas en medio del caos.
En Argentina y en distintas partes del mundo, hoy se lo homenajea con conciertos, lecturas de sus textos y encuentros culturales. En redes sociales, su frase “Mira si será malo el trabajo, que hasta te pagan por hacerlo” vuelve a viralizarse, como cada año, recordando su irreverente genialidad.


